“Las personas deben aprender a separar el polvo de la paja. O sea, a diferenciar entre información y espectáculo”

Entrevista a Joaquín Marqués, periodista, politólogo, abogado.... y profesor.

El profesor Joaquín Marqués me hace llegar un artículo científico que publicó hace un tiempo sobre política y comunicación. En concreto sobre la problemática que generan los bloques electorales en los medios de comunicación. “Si consideras que puede serle de utilidad a alguna otra persona, atrévete a difundirlo sin problemas. Estaré encantado que este proceso pueda ayudar a otras investigaciones”, me indica.

Lo leo y lo comparto con vosotros en mi espacio. Quiero plasmar de modo especial esta conclusión que forma parte de su propuesta para un nuevo modelo:

“El equilibrio democrático entre medios de comunicación y partidos políticos viene determinado por un replanteamiento profundo del concepto de bloque electoral y, para ello, resulta necesario encontrar una solución al conflicto. Animamos a las fuerzas políticas a la superación de la situación ya que ayudaría a todas las partes implicadas. Los ciudadanos conseguirían una información veraz en todo momento. Los representantes políticos no verían menoscabado su nivel de prestigio y, por ende, pensamos que mejoraría su imagen pública. Los medios y sus profesionales ganarían en credibilidad. La calidad de la democracia, en suma, se vería beneficiada y la salud democrática en nuestro país ganaría enteros”.

A la par que difundir este útil artículo (cuya lectura completa puede descargarse en el siguiente enlace), aprovecho la ocasión para proponerle una entrevista. Su formación y trayectoria académica y laboral me indican que compartir con él algunas inquietudes sobre el panorama de la comunicación nos va a resultar de utilidad a muchos.

"El equilibrio democrático entre medios de comunicación y partidos políticos viene determinado por un replanteamiento profundo del concepto de bloque electoral y, para ello, resulta necesario encontrar una solución al conflicto".

Joaquín es licenciado en Ciencias Políticas por la Universitat Oberta de Catalunya, Doctor en Comunicación (cum laude) por la Universitat Ramón Llull, con su tesis doctoral sobre la decadencia de la prensa de pago en España. Posee además varios postgrados y masters.  

Es docente universitario en diversas universidades y centros académicos como ESRP-Universitat de Barcelona, en EAE Business School, en la escuela Mediterrani (UdG)…  Además fue cofundador de la asociación ACCIEP sobre comunicación política, y es miembro del consejo editorial de la Revista de ACOP, sobre la misma materia.

En su trayectoria profesional Joaquín ha impartido clases en el Máster de Comunicación Corporativa de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) en Santo Domingo (República Dominicana); ha sido investigador invitado en el Centro de Investigaciones de Comunicación y Opinión Pública (CICOP) en Quito, en la Universidad de los Hemisferios; fue director adjunto y delegado en Cataluña del diario Negocio & Estilo de Vida; así mismo se responsabilizó de la dirección de la consultora Llorente & Cuenca en Barcelona, etc. 

Con ese bagaje he querido conocer algunos de sus puntos de vista en torno a diferentes materias. Veamos su entrevista:

-Joaquín: ¿qué te llevó a optar por una licenciatura en Ciencias Políticas?

Después de realizar los estudios de Derecho pensé que era un buen complemento para un abogado. Además, a posteriori me he dado cuenta que aporta unos conocimientos excelentes para un profesional de la comunicación.

La licenciatura en Ciencias Políticas aporta unos conocimientos excelentes para un profesional de la comunicación.

-Pronto encontraste el nexo de tu licenciatura con el mundo de la comunicación, y por él optaste en tu tesis doctoral y en tus estudios de postgrado. ¿Qué te motivó a conjugar ambos campos en tu formación?

La convicción interna que en el escenario actual de una sociedad digital, la formación continuada, a lo largo de toda la vida profesional de una persona, es una obligación más que una opción. En ocasiones, algunos alumnos me piden consejo sobre por cual tipo de actividad deben apostar. Mi opinión siempre es la misma: cambiarás varias veces de sector y actividad. No pares de estudiar.

En el escenario actual de una sociedad digital, la formación continuada, a lo largo de toda la vida profesional de una persona, es una obligación más que una opción.

-Tus comienzos profesionales se vincularon con las agencias de comunicación y el periodismo. ¿Qué destacarías de esta trayectoria?

Hablar ahora de cómo eran las carreras profesionales en el siglo XX no tiene mucho sentido. El mundo ha cambiado radicalmente. Antes una persona podía empezar su vida profesional y acabarla en la misma empresa, incluso haciendo la misma tarea. Hoy es imposible ¿Para qué hablar de las experiencias cuando fui reportero, por ejemplo? Nada que ver con cómo se trabaja actualmente en ese campo.

Por otro lado, la realidad en las consultoras también ha evolucionado de manera notable. Antaño se trabajaba con unos pocos stakeholders, principalmente con los medios de comunicación. Hoy en día los medios ya no tienen el papel notable de influenciadores de la opinión pública que tenían en el siglo XX. Ahora son un público más  y no el más importante. Se debe pensar en cómo interactuar con todo el conjunto de públicos con el que se comunica una organización.

Antes una persona podía empezar su vida profesional y acabarla en la misma empresa, incluso haciendo la misma tarea. Hoy es imposible.

La realidad en las consultoras también ha evolucionado de manera notable. Hoy en día los medios ya no tienen el papel notable de influenciadores de la opinión pública que tenían en el siglo XX.

-Resúmenos tu experiencia docente e investigadora en la República Dominicana y en Quito. ¿Por qué y qué te han aportado sendos escenarios?

 

La realidad latinoamericana es muy diferente a la que vivimos aquí en España. Además cada país americano es una realidad distinta. De mi experiencia lo que puedo destacar es la conexión entre el alumno y el docente. Es mucho más intensa. La sensación de respeto y atención también es mayor. Por el contrario, el nivel de esfuerzo y conocimientos previos con que vienen son menores. Eso también lo percibo cuando recibo a estudiantes latinoamericanos en España.

La realidad latinoamericana es muy diferente a la que vivimos aquí en España. De mi experiencia lo que puedo destacar es la conexión entre el alumno y el docente (más intensa) y la sensación de respeto y atención (mayor también). El nivel de esfuerzo y conocimientos previos son menores.

-Joaquín hoy: ¿qué valores les transmites a tus alumnos del ciclo de postgrado que impartes en EAE Business School?

No se trata de transmitir valores. Cada uno ya debe traer los suyos de casa. Desde una business school como EAE se trata de aportar el mayor número de conocimientos que puedan desarrollar en su vida profesional. Quizás lo que los docentes en general valoramos mucho es el esfuerzo y la dedicación, más allá que cada estudiante tenga unos u otros valores personales.

Lo que los docentes en general valoramos mucho es el esfuerzo y la dedicación, más allá que cada estudiante tenga unos u otros valores personales.

-Por último: ¿qué tres retos tiene hoy por delante el mercado de la comunicación en España?

Si por mercado de la comunicación se entiende el sector de los medios, sin duda su logro es conseguir ser, o mantener, su independencia, en paralelo a la rentabilidad del negocio. Es muy complicado en un contexto donde las personas se han habituado a consumir la información de manera gratuita. Las noticias son, hoy en día, una commodity.

Otro de los retos se orienta más hacia la sociedad. Las personas deben aprender a separar el polvo de la paja. O sea, a diferenciar entre información y espectáculo. Muchas veces los medios nos intentan colocar carne por pescado. Es una tendencia al alza desde hace algunas décadas.

Otra de las estrategias de confusión, en el ámbito de la comunicación, son las denominadas fake news o noticias falsas, lo que en otro tiempo se conocía directamente como desinformación. Es una herramienta producto de la propaganda interesada en un contexto donde la digitalización de nuestra sociedad ha hecho que el papel de vigilancia otorgado a los periodistas, en pos de la verdad, sea relegado al existir múltiples emisores de mensajes gracias a las redes sociales. El papel central del periodismo, donde la contrastación de la información con diversas fuentes era una máxima, ya no se cumple. Las prisas por lanzar la noticia cuanto antes, la falta de seniority en las redacciones así como la escasez de personal, producto de los recortes debido a la crisis económica, ha hecho que la mayor parte de los medios ya no apuesten por este sistema, a pesar que los códigos deontológicos de la profesión lo exijan.

En el sector de los medios, el logro es conseguir ser, o mantener, su independencia, en paralelo a la rentabilidad del negocio. El reto de la sociedad es aprender a separar el polvo de la paja. Además, las prisas por lanzar la noticia cuanto antes, la falta de seniority en las redacciones y la escasez de personal ha hecho que la mayor parte de los medios no apuesten por el papel central del periodismo: la contrastación de la información con diversas fuentes.