Justo Zamarro (escritor): «Tener la posibilidad de recorrer los laberintos internos de la obra de Sabina es un ejercicio que nunca decepciona»

Entrevistamos al profesor y escritor Justo Zamarro que, tras el éxito de su primera novela, ‘El fuego y la noche‘, acaba de publicar su segunda obra, ‘Ciudad Sabina. Guía básica para sabineros‘. Se trata de un excitante viaje de exploración por ‘Ciudad Sabina’, metáfora del inagotable universo creativo de Joaquín Sabina.

Tras la publicación de ésta, su segunda obra, ¿cómo ha evolucionado el Justo Zamarro escritor?

Escribir un libro de este tipo, con tanto trabajo de análisis, ha sido una mezcla de disfrute y labor titánica. Un disfrute porque tener la posibilidad de recorrer los laberintos internos de la obra de Sabina es un ejercicio que nunca decepciona. De ahí siempre sale uno enriquecido, lo mire por donde lo mire. Luego estaba la otra parte, la de poner sobre la mesa los elementos de sus canciones y darles algún tipo de orden. En ese sentido, no sé si esto me ha llevado a evolucionar en algún sentido, pero sí a sacarme la espinita de devolverle a Sabina parte de lo que nos ha dado a todos con sus canciones.

«Tener la posibilidad de recorrer los laberintos internos de la obra de Sabina es un ejercicio que nunca decepciona».

¿Cuáles son las claves que considera que definen esta faceta suya?

Escribir es un encuentro continuo con la soledad. Es conquistar la propia soledad y hacer lo mejor de ella. Saber convivir con la soledad necesaria para escribir, podría ser una de las partes básica de esta faceta. Luego está el hecho de saber atravesar el fuego, como decía Bukowski. Más que disciplina, a mí me gusta hablar de disfrute.

«Escribir es un encuentro continuo con la soledad. Es conquistar la propia soledad y hacer lo mejor de ella».

¿Por qué una obra sobre Joaquín Sabina?

Bueno, Sabina es el artista que me ha acompañado toda la vida. Es parte de la familia y de mi bagaje interior, me he formado escuchando sus canciones. Y eso marca, deja huella. A la hora de tener que escribir una tesis doctoral, lo tuve claro. No me parecía justo que todo el valor de las canciones de Sabina quedará sólo en el ámbito de lo musical, había que acercárselo al mundo académico. Hay mucho arte en las canciones de Sabina, mucho más de lo que aparenta haber en un primer vistazo. Para mí la decisión estaba clara. Yo, no pretendo sentar cátedra sobre Sabina, sólo aporto mi visión, estructurada y elaborada, pero mi visión.

«No me parecía justo que todo el valor de las canciones de Sabina quedará sólo en el ámbito de lo musical, había que acercárselo al mundo académico. Hay mucho arte en las canciones de Sabina».

¿Cómo definiría usted a Sabina?

No es la pregunta más fácil del mundo. Sabina es para mí alguien que ha tenido, y tiene, el talento de comprender que fijarse en uno mismo es la mejor manera de crear literatura. Alguien que ha demostrado que se podía hacer rock en español, alguien que teniéndolo todo sigue prefiriendo estar dándole vueltas a una idea con un cuaderno y un boli. Alguien eternamente joven. Hay mucho que aprender.

«Sabina es para mí alguien que ha tenido, y tiene, el talento de comprender que fijarse en uno mismo es la mejor manera de crear literatura».

¿Constituye este análisis pormenorizado de sus canciones un elogio a su labor?

Por supuesto, pero a un precio muy alto. Sabina lo merece, convence con su trabajo. Yo más que fan de Sabina, soy cómplice, alguien que cree comprender las líneas que trazan sus canciones, los mensajes ocultos tras sus versos. El elogio lo merece él, no por sí mismo, sino por su trabajo realizado, por sus canciones. Por su coherencia a la hora de escribir. Todo el que se acerque a mi libro, encontrará argumentos para elogiarlo. Sabina, sus canciones, tiene esa cosa magnífica de no defraudar en la distancia corta. Uno va por la calle y se ve asaltado por un verso de una u otra canción y, de pronto, como si fuera una ventana en la realidad, se abre todo un mundo de referencias que no se comprendían hasta ese momento. Eso sólo se puede elogiar.

«Yo más que fan de Sabina, soy cómplice, alguien que cree comprender las líneas que trazan sus canciones, los mensajes ocultos tras sus versos».

¿Qué síntesis extrae acerca del repertorio del cantante, tras esta minuciosa tarea que ha llevado a cabo?

No se puede extraer una sola síntesis de la obra de Sabina. Sus canciones son representaciones de un sentir común. Hay mucha gente que se siente reconocida en sus versos, que ve parte de su biografía en alguna parte de sus canciones. Son textos escritos muy cerca de la realidad, con el ojo muy atento a lo que nos rodea. Pero si tuviera que decir una sola cosa, es que Sabina ha acuñado su estilo paso a paso, peleando ferozmente cada palabra. Es más, si tuviera que elegir una frase que lo resumiera, diría: aquí, ahora mismo, en este momento, pasándolo bien.

«No se puede extraer una sola síntesis de la obra de Sabina. Sus canciones son representaciones de un sentir común».

¿Cree que Sabina experimenta una evolución dentro de sus propias canciones con el transcurso del tiempo?

Todos evolucionamos, menos mal. Sí hay un desarrollo del hombre que se puede seguir desde sus primeros discos de la etapa Hotel, dulce hotel, Ruleta rusa, pasando por los maravillosos El hombre del traje gris, Física y química o Esta boca es mía, hasta llegar a 19 días y 500 noches o al último Lo niego todo. Esto se aprecia en muchos temas diferentes.

En este sentido, ¿sigue su obra un orden cronológico? ¿De qué manera ha estructurado esta labor en su libro?

Te pongo un ejemplo: El dolor que causa el desamor, el cómo sus narradores asumen el fracaso amoroso, presenta una madurez que va del drama doloroso y desgarrador, al asunto tragicómico y la ironía. Pero debo decir que sus canciones guardan dentro de sí un elemento que las hace modernas. Escuchar Eh, Sabina o Hotel, dulce hotel, te sienta como un guante tanto en el año en que salieron como en 2030. No creo que responda a un plan, más bien es un proceso paralelo al del hombre que las escribe.

«Debo decir que sus canciones guardan dentro de sí un elemento que las hace modernas».

¿Por qué considera que era preciso sacar a la luz lo que usted denomina ‘un tesoro oculto’ en sus textos?

Más que de tesoro oculto, yo hablo de tesoros ocultos. Con ello me refiero a lo que podría perderse a simple vista dentro de sus canciones: los juegos de espejos, las dinámicas internas, las referencias culturales, los juegos de palabras. A veces, al escuchar canciones, uno se ve inmerso en una atmósfera que está muy influenciada por la música. Puedes escuchar Es mentira y quedarte extasiado, pero si además comprendes la letra realmente, entonces ya te extasias dos veces. En mi trabajo yo me he centrado en el análisis de las letras. He trabajado muy pegado a los textos. Era necesario puntualizar que Sabina, sus canciones, no son sólo lo que se escucha en dos minutos, sino que hay mucho más donde rascar. Por eso lo hice. Yo quiero que a los sabineros que lean ‘Ciudad Sabina‘ les entren unas ganas tremendas de acercarse más a los textos de las canciones.

«Era necesario puntualizar que Sabina, sus canciones, no son sólo lo que se escucha en dos minutos, sino que hay mucho más donde rascar».

¿A qué público se dirige fundamentalmente?

A todo el mundo. No se tiene que ser sabinero para comprar el libro. Todo el que lo lea, encontrará también un método para crear canciones a lo Joaquín Sabina. Sin embargo, aviso para navegantes, quién entra en ‘Ciudad Sabina‘, sale cómplice de Sabina.

¿Qué nivel de acogida espera entre sus lectores?

Yo espero despertar la curiosidad. Como he dicho, no he venido a sentar cátedra sobre nada. Espero que los lectores sepan valorar el trabajo que ofrezco, independientemente de que estén de acuerdo conmigo o no.

En una época caracterizada por la rapidez y la inmediatez, ¿cree que la gente se para a reflexionar sobre el significado y el valor de las letras de las canciones?

Eso espero, y si no lo hacen para eso estoy yo con ‘Ciudad Sabina‘, para invitarles a ello. En esta época en la que entre la rapidez y la inmediatez mi generación se la coge con papel de fumar en cualquier cosa, viene bien tener una dosis de realidad. Sabina es atreverse a vivir. Acercarse a sus canciones es atreverse a saber quién eres.

«Sabina es atreverse a vivir. Acercarse a sus canciones es atreverse a saber quién eres».

En este sentido, ¿es necesario abrir los ojos con la lectura de una obra como la suya?

Con la lectura de mi obra o con otra cualquiera. Sabina lo dice en Vámonos pa´l sur: A falta de sustancia sobran detalles.

¿Aspira a servir como modelo acerca de las bondades que suponen la atención y la reflexión que requiere el disfrute verdadero de las obras de un cantautor?

Servir de modelo para otros es una idea que no me interesa. Prefiero compararme sólo con el Justo Zamarro de antes de ayer. La atención y la reflexión no siempre van de la mano, pero una no llega sin la otra. Saber disfrutar de algo requiere atención, pero no necesariamente reflexión.

Tras ‘El fuego y la noche’, ¿por qué este cambio de registro y qué implica para usted?

Con 22 años me recomendaron escribirle una carta a Joaquín Sabina. He tardado un poco en escribirla, pero aquí está. Así que me he quitado esa espinita pendiente que tenía. Es cierto que escribir un texto como ‘Ciudad Sabina‘ se diferencia mucho de una novela. No hay una explicación sobre el cambio, porque yo sigo siendo un escritor. No concibo la escritura como un encajonamiento, sino como un ejercicio de libertad. Empecé a publicar con ‘El fuego y la noche’ por una serie de circunstancias que me llevaron a ello, pero ‘Ciudad Sabina’ ya estaba en la mesa de trabajo.

«No concibo la escritura como un encajonamiento, sino como un ejercicio de libertad».

¿Qué próximos pasos espera seguir dando en el panorama editorial?

Cuando termine con la promoción de ‘Ciudad Sabina‘, terminaré de escribir los últimos capítulos de mi segunda novela: una historia a dos tiempos ambientada en la Viena nazi y la actual. Ideas no faltan, por suerte, de momento.

Accede aquí al vídeo resumen de esta entrevista: https://www.youtube.com/watch?v=o-su6C5toV8&feature=youtu.be

«La escritura siempre será una forma de ajustar cuentas con la realidad»

Justo Zamarro es profesor, escritor pero, ante todo, es un amigo y una persona especial y muy cercana a mi familia, desde que íbamos al colegio.

Te queremos mucho, Justo. Es un orgullo para mí ver que has alcanzado una de tus metas este año: lanzar al mercado y presentar el 2 de junio en Madrid (Casa del Libro, Centro Comercial Tres Aguas de Alcorcón), tu primera novela, «El fuego y la noche». Un título atractivo que a muchos nos intriga y nos atrae para meternos de lleno en su lectura.

Comparto en mi espacio la entrevista en la que amable y rápidamente Justo ha aceptado participar:

Justo Zamarro lanza al mercado y presenta en Madrid su primera novela: «El fuego y la noche».

-Empecemos por tu faceta de profesor de español e historia, Justo. ¿Cuándo y por qué decidiste marcharte fuera de España a ejercer profesionalmente?

Me fui de España en el año 2006. En principio, me fui a Italia a disfrutar de una Beca Erasmus, pero luego cambió el viento y decidí irme a vivir a Viena. De todos modos, me siento muy cerca de lo que pasa en mi país. Viena, se fue convirtiendo en ese lugar en el que desarrollaba mi vida pese a saber que una parte de mí seguía viviendo, de algún modo, en Madrid. Nada que no hayan sentido los muchos españoles que  han tenido que buscarse la vida fuera de sus fronteras.

Viena, se fue convirtiendo en ese lugar en el que desarrollaba mi vida pese a saber que una parte de mí seguía viviendo, de algún modo, en Madrid.

-Estás escribiendo tu tesis doctoral en Literatura. ¿Puedes contarnos qué está suponiendo para ti esta experiencia? ¿Qué es lo que más te está aportando y cuáles son las dificultades que estás encontrando en tu camino?

Bueno, la tesis doctoral, en la mayoría de los casos, es como ese amigo con el que nunca terminas de concretar una cita pese a que te cae de maravilla. Es decir, algo que está ahí pendiente y que te acompaña durante años pero que, por circunstancias de la vida, siempre acaba en un segundo plano. Lo cierto es que escribir una tesis doctoral sin ningún tipo de beca supone trabajar de un modo intermitente. Así que, para responder a tu pregunta, puedo decir que la mayor dificultad que he encontrado es la falta de tiempo para ello.

La tesis doctoral es como ese amigo con el que nunca terminas de concretar una cita pese a que te cae de maravilla. Escribirla sin ningún tipo de beca supone trabajar de un modo intermitente.

-Pasemos a tu faceta de escritor. ¿Por qué la escritura, Justo?

La escritura siempre será una forma de ajustar cuentas con la realidad. No es que uno escriba sobre lo que ha vivido, pues la escritura es algo mucho más complejo; sino que al escribir uno tiene la sensación de poder acercarse a la realidad desde muchas perspectivas diferentes, lo que en la existencia real no es posible. La fase de documentación de mi novela El fuego y la noche fue, por ejemplo, muy divertida y enriquecedora. Me dio la oportunidad de hablar con gente con la que nunca antes hubiera hablado. Así que la escritura es un modo de acercarse a la realidad y también una oportunidad de modificarla. 

La fase de documentación de mi novela «El fuego y la noche» fue muy divertida y enriquecedora. Me dio la oportunidad de hablar con gente con la que nunca antes hubiera hablado.

-¿Cuáles crees que son las principales cualidades que definen al Justo escritor?

Bueno, creo que no se entiende un Justo escritor sin un Justo profesor. Todo el mundo es una mezcla fascinante de facetas que entrelazan unas con otras todo el tiempo. Pero si tuviera que perfilar en un par de líneas lo que me caracteriza como escritor diría: una curiosidad constante por conocer mundos o ambientes muy diferentes a los que yo habito, y las ganas de reflejar toda esa experiencia de conocimiento en forma de una novela que sea lo más eficaz posible.

Como escritor, me caracteriza una curiosidad constante por conocer mundos o ambientes muy diferentes a los que yo habito, y las ganas de reflejar toda esa experiencia de conocimiento en forma de una novela que sea lo más eficaz posible.

-Acabas de lanzar y estás a punto de presentar: El fuego y la noche. ¿Qué significa para ti esta, tu primera novela? ¿Qué o quién te inspiró a escribirla? ¿Qué sabor de boca quieres dejar en tus lectores?

El fuego y la noche es, como bien dices, mi primera novela. Supone un primer contacto con el mundo editorial y con el hecho de que mi historia pueda ser leída por un gran número de personas a las que espero que mi novela atrape, apasione y entretenga al mismo tiempo. Eso es lo que espero y lo que me gustaría.

Espero que mi novela atrape, apasione y entretenga al mismo tiempo.

¿Qué o quién me inspiró? Nunca hay un momento clave en el que uno diga: «¡Sí, qué buena idea, escribiré sobre eso!». Es más bien un cúmulo de cosas: alguien te cuenta algo, un artículo leído que te impactó, alguna experiencia personal o cercana. De algún modo, la historia va creciendo por sí misma en la cabeza, desarrollando un argumento, presentando personajes, planteando ambientes y atmósferas… hasta que uno se sienta a escribir intentando plasmar eso que ha visto en  su cabeza.

Nunca hay un momento clave que te inspire a escribir. Es más bien un cúmulo de cosas… hasta que uno se sienta a escribir intentando plasmar eso que ha visto en su cabeza.

Concretamente, en el caso de El fuego y la noche, me planteé cómo afectaría la crisis a quien no debería verse afectado por ella. Es decir, que la reciente crisis le afecte a alguien es una situación delicada es normal, pero: ¿cómo le afectará a alguien con la vida resuelta? Por eso me decidí a poner la reciente crisis económica como telón de fondo de esta historia. El sexo, la búsqueda de mi personaje David Larós mediante todo este tipo de encuentros liberales, no dejan de ser un intento de respuesta a un vacío mucho mayor. Por desgracia, no te puedo contar aquí, en detalle, el porqué de cada situación morbosa de la novela, ni tampoco la deriva que toma toda esa tendencia. Lo tendrán que descubrir los lectores por sí mismos.

En «El fuego y la noche» me planteé cómo afectaría la crisis a quien no debería verse afectado por ella, alguien con la vida resuelta. El sexo, la búsqueda de mi personaje David Larós mediante todo este tipo de encuentros liberales, no dejan de ser un intento de respuesta a un vacío mucho mayor.

El fuego y la noche es tu primera aportación que materializa la que espero y confío en que sea una larga trayectoria como escritor. ¿Cuál es el rumbo que esperas continuar en adelante? ¿De qué y para quién te gustaría y vas a seguir escribiendo?

Bueno, El fuego y la noche es la culminación de unos dos años de trabajo. Como Mario Vargas Llosa, soy de la opinión que cuando se termina una novela, hay que empezar con otra casi inmediatamente para no quedar atrapado en la tela de araña de la novela anterior. Por ello estoy trabajando en una novela completamente distinta. Un Thriller de corte histórico ambientado tanto en la Viena de la Segunda Guerra Mundial como en el mundo actual.

Como Mario Vargas Llosa, soy de la opinión que cuando se termina una novela, hay que empezar con otra casi inmediatamente para no quedar atrapado en la tela de araña de la novela anterior.

Yo escribo para todo el que me quiera leer. Es un orgullo poder contar con una buena legión de lectores. Yo, de momento, estoy empezando, pero confío en que los lectores sepan valorar el trabajo. Pero, aparte de mis deseos al respecto, deseo que mis novelas ofrezcan diferentes niveles de lectura: un nivel más destinado al entretenimiento y otro con una carga más profunda que invite a la reflexión y a plantearse preguntas. Conseguirlo o no es mi trabajo como escritor. Espero haberlo logrado con El fuego y la noche, serán los lectores quienes tendrán que decirlo.

Deseo que mis novelas ofrezcan diferentes niveles de lectura: un nivel más destinado al entretenimiento y otro con una carga más profunda que invite a la reflexión y a plantearse preguntas.

-Para terminar, dinos con qué Justo te quedas: profesor o escritor. Y qué relación existe entre ambas facetas, si crees que la hay.

Son el mismo. El profesor es disciplinado, sabe dónde, cuándo y cómo sobornar a la lengua y a la historia para que ayuden a los propósitos del escritor. El escritor arma la trama, se mete en líos y en mundos diferentes al suyo para rescatar el material narrativo, escribe un borrador, lo corrige lo mejor que puede y luego se lo pasa al profesor que, con bolígrafo rojo y perspectiva crítica lo corrige y mejora en la medida de lo posible.

Muchas gracias por la entrevista. Ha sido un placer.

Justo profesor y escritor son el mismo. El profesor es disciplinado, sabe dónde, cuándo y cómo sobornar a la lengua y a la historia para que ayuden a los propósitos del escritor.

¡Muchas gracias a ti!